La vivienda de la costa tiene un perfil claro de comprador, asegura Jesús Duque, vicepresidente de la red Alfa Inmobiliaria. En opinión del directivo, y según el análisis realizado por la compañía con más de 140 oficinas repartidas por el país, el 50% de los compradores de costa son pequeños inversores nacionales. Le sigue el comprador extranjero, con un 35% del reparto y, por último, existe un 15% de particulares nacionales.
Entre todos, han logrado la recuperación de un segmento del mercado inmobiliario que, hasta hace poco, parecía que sería el último en recuperarse.
El principal comprador de la vivienda de costa no es el comprador extranjero, como a veces pueda parecer, afirma Duque. Según nuestros análisis, prácticamente el 50% de las viviendas de costa vendidas en España en el último año han sido a pequeños inversores nacionales. Muchos de ellos, afirma, han adquirido una, dos y hasta tres propiedades en un breve espacio de tiempo, algunas por valor de 30.000 o 40.000 euros, con un doble interés. En primer lugar, con el objetivo de obtener una rentabilidad a través de las rentas del alquiler. En segundo término, a través de la propia revalorización de los inmuebles. "Muchas viviendas que hace un año costaban cerca de 35.000 euros, hoy no bajan de 50.000", afirma Duque.

En Europa ya se han cansado de esperar. Las excusas dadas por el Gobierno de España para no llevar a cabo la transposición de la directiva comunitaria que lleva aparejado el cambio de la ley hipotecaria ya no sirven.
Las últimas, derivadas de la situación de interinidad que vive el Ejecutivo presidido por Mariano Rajoy, tampoco. Por eso, ya se habla sin ambages de la imposición de sanciones por hacer caso omiso a una transposición para la que se dio de plazo dos años, ya vencido con creces.
España tenía obligación de transponer la nueva directiva europea en materia hipotecaria antes del pasado 21 de marzo. Y no lo ha hecho. Es el motivo por el que, desde hace dos años, la obsoleta norma española está siendo corregida a golpe de sentencias, a menudo emitidas por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
La normativa europea supone un cambio sustancial de las reglas del juego hipotecario estableciendo un nuevo nivel de protección para los clientes de la banca. El principal objetivo de esta nueva directiva es avanzar en la consecución de un mercado único de créditos hipotecarios, aumentando la protección de los consumidores y, a la vez, promoviendo la concesión responsable del crédito por parte de las entidades financieras, con el objetivo final de que disminuyan los embargos y ejecuciones hipotecarias.

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El precio de los seguros de vivienda en España se ha vuelto a encarecer un 3,1% en mayo de 2016 en comparación con el mismo mes de 2015, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). MADRID, 19 (EUROPA PRESS)

De esta manera, los costes de los seguros de vivienda acumulan casi 14 años y medio de subidas, pues presentan incrementos continuos desde enero del año 2002, primera fecha recogida en los datos del IPC del INE.

En este tiempo, la menor subida se dio en el mes de febrero del año 2006, cuando el precio de los seguros de vivienda subió un 1,9%. El resto de meses durante estos más de 14 ejercicios consecutivos se ha registrado un repunte mayor a ese nivel.
En cuanto al alza del 3,1% registrado en mayo, el mismo que el mes anterior y en lo que va de año, el diferencial con respecto al IPC general aumenta hasta los 4,1 puntos, pues este indicador registró en mayo una tasa del -1%.
En función de la póliza firmada, los seguros de vivienda cubren distintas contingencias, como pueden ser incendios, inundaciones, daños en la instalación eléctrica, actos vandálicos o robos, entre otras incidencias.
Por su parte, los costes de los servicios de conservación de viviendas repuntaron un 0,4% en mayo, y los precios de materiales para la conservación subieron un 0,5%.
En mayo, el precio de la vivienda disminuyó un 6,%, seis décimas menos que en abril, mientras que el precio del alquiler de vivienda se ha estabilizado prácticamente, al disminuir ya solo una décima.